Avistamientos de Ovnis y de luces extrañas: El pueblo de Ochate no ha sido ajeno al fenómeno OVNI, ni tampoco al de luces extrañas, y desde los años cuarenta ha sido escenario de multitud de avistamientos. El primero en denunciar un avistamiento de extrañas luces fue Víctor Moraza, que en el año 1947 dio testimonio de haber observado sobre las ruinas de Ochate las distintas evoluciones de una luz esférica, y que parecía descender al pueblo de Ochate. Cuando se aproximó al lugar, atónito fue testigo de cómo esa luz, que parecía un globo blanquecino de unos dos metros de diámetro, se balanceaba de un lado a otro en completo silencio. El objeto terminó por estrellarse contra las ruinas del pueblo, iluminando todos los alrededores. El 27 de agosto de 1978 se produjo otro avistamiento de una luz blanquecina relacionada con Ochate. Eran las 23:15 de la noche, y Ángel Resines se encontraba regando su huerto, cuando observó una luz blanca del tamaño de una estrella que se acercaba desde el pueblo de Ochate. Pese a que en un principio no le había prestado mucha atención, a los pocos segundos tuvo que lanzarse a una luz del tamaño de un balón de rugby no chocase con él. Aterrorizado por lo que le acababa de ocurrir, decidió ocultarse en un cobertizo próximo. Mientras se dirigía hasta allí, pudo observar como el objeto luminoso ascendía estrepitosamente dividiéndose en tres luces de similar tamaño. Al momento se alejaron rápidamente y en silencio sepulcral hacia unos montes cercanos, donde cayeron a tierra. Pero sin lugar a dudas, el hecho que hizo famoso a Ochate fue la foto realizada por Prudencio Muguruza la noche del 24 de Junio de 1981. Aquella noche, Prudencio se encontraba paseando a su perra en las cercanías de Ochate, cuando de repente oyó un intensísimo zumbido y observó una bola luminosa que descendía en perpendicular hacia el torreón de Ochate. Fue una suerte que llevara la cámara consigo y que pudiera fotografiar aquel extraño objeto. La foto fue vendida por 500.000 pesetas y fue llamada el “OVNI de Treviño”. Posteriormente, aquella foto fue analizada por unos laboratorios de Bilbao, que dictaminaron que “bajo esa luz de Treviño hay un gran aparato compacto, metálico, de grandes dimensiones que se está desplazando por los cielos”. De todos modos, muchos investigadores aluden a que se trata de un cúmulo nimbo fotografiado en unas condiciones óptimas para que parezca algo extraño.