La Montaña Mágica:
Desde la antigüedad el Monte Ararat, que por su altura de 5.156 metros domina toda la región, ha sido una montaña sagrada y, por qué no decirlo, mágica. Se cuenta que aún hoy en día, los lugareños no se atreven a subir la montaña por respeto sacro.
Hay constancia de que la montaña tuvo este carácter sacro desde hace milenios y, por qué no, posiblemente lo era cuando el “mito” de Noé fue grabado en el subconsciente colectivo que recogió las múltiples leyendas Diluvianas que en el Mediterráneo Oriental se han ido escribiendo y que han llegado hasta nuestros días.
La relación entre la región del Ararat y el Arca de Noé, como hemos dicho, es antigua. Al pie de la montaña están las ruinas de el Monasterio de Etchmiadzine donde se dice que se guardaba un trozo de madera del Arca, posiblemente extraído de la citada y ya famosa estructura de madera.
Desde la antigüedad el Monte Ararat, que por su altura de 5.156 metros domina toda la región, ha sido una montaña sagrada y, por qué no decirlo, mágica. Se cuenta que aún hoy en día, los lugareños no se atreven a subir la montaña por respeto sacro.
Hay constancia de que la montaña tuvo este carácter sacro desde hace milenios y, por qué no, posiblemente lo era cuando el “mito” de Noé fue grabado en el subconsciente colectivo que recogió las múltiples leyendas Diluvianas que en el Mediterráneo Oriental se han ido escribiendo y que han llegado hasta nuestros días.
La relación entre la región del Ararat y el Arca de Noé, como hemos dicho, es antigua. Al pie de la montaña están las ruinas de el Monasterio de Etchmiadzine donde se dice que se guardaba un trozo de madera del Arca, posiblemente extraído de la citada y ya famosa estructura de madera.