La situación no pasaría de ser una mera anécdota y un reclamo turístico muy beneficioso para la región. El problema son las denuncias que está recibiendo Osmaganić, ya que muchos de sus detractores dicen que las excavaciones están dañando verdaderos restos arqueológicos, como un posible cementerio con más de cinco siglos de antigüedad, incluso restos romanos e ilíricos.