Desde que se difundió la leyenda de El Dorado, muchos han sido los visitantes de la laguna en busca de sus supuestos y preciados tesoros. La idea de que debajo de la laguna se encontraba una ciudad de oro llevo a muchos exploradores, ya desde el siglo XVI, a intentar drenar el agua de la laguna para extraer sus tesoros. Hoy en día, se puede apreciar una gran zanja cerca de su orilla, muestra evidente de esos drenajes del pasado. Lo cierto es que debido a la ceremonia del indio dorado, cada vez que se ha efectuado alguno de estos drenajes se ha extraído una cantidad considerable de oro, aunque en ciertas ocasiones, como el último gran intento de desecar la laguna en 1912, costó 16 veces más que lo que se pudo extraer de ella.