Tras muchos intentos por llegar a El Dorado, se estimó en torno a 1560 que éste debería situarse en torno a la laguna de Guatavita. Pero allí no había ni rastro de una ciudad de oro. En 1801, Alexander von Humbdoldt llegó a la laguna, donde pudo comprobar que El Dorado nunca existió, y elaboró la historia de la leyenda desde el punto de vista científico.