Se conocía como El Dorado a un lugar mítico situado en América del Sur en el que habría una gran ciudad con calles de oro e inmensas riquezas. Muchas expediciones llevadas a cabo por exploradores y conquistadores europeos se iniciaron en la búsqueda de este lugar que jamás fue encontrado, ya que sólo existía en las cabezas de aquellos que fantaseaban con la idea de la riqueza inmediata.