Un perro de familia
Un ejemplar canino tan grande como el Leonberger no cabe en cualquier sitio. Un piso tal vez no sea un lugar muy apropiado, pues sería mejor que un perro tan grande disfrutara incluso de un jardín. Bien es cierto que este magnífico animal intentará que su presencia sea percibida lo menos posible, pero no por ello deja de necesitar su propio espacio vital.
Al gigatón Leonberger le encanta la vida familiar y se encuentra como pez en el agua con todos los habitantes de la casa. A los niños les resulta un auténtico muñeco pero a el también le agrada que ellos le acaricien y lo utilicen como compañero en sus juegos y correrías. De hecho tendrán siempre mucho cuidado de no hacerles daño. Son muy sensibles y si escuchan llorar a un niño con el que están jugando se apartarán pensando que le han podido dañar, y siempre estarán alerta para que no les pase nada. Para ellos lo más importante es que la familia y la gente cercana a ellos estén contentos. No suelen rechazar a los extraños, siempre tienen un lametón preparado para todo el que se acerque.
Un ejemplar canino tan grande como el Leonberger no cabe en cualquier sitio. Un piso tal vez no sea un lugar muy apropiado, pues sería mejor que un perro tan grande disfrutara incluso de un jardín. Bien es cierto que este magnífico animal intentará que su presencia sea percibida lo menos posible, pero no por ello deja de necesitar su propio espacio vital.
Al gigatón Leonberger le encanta la vida familiar y se encuentra como pez en el agua con todos los habitantes de la casa. A los niños les resulta un auténtico muñeco pero a el también le agrada que ellos le acaricien y lo utilicen como compañero en sus juegos y correrías. De hecho tendrán siempre mucho cuidado de no hacerles daño. Son muy sensibles y si escuchan llorar a un niño con el que están jugando se apartarán pensando que le han podido dañar, y siempre estarán alerta para que no les pase nada. Para ellos lo más importante es que la familia y la gente cercana a ellos estén contentos. No suelen rechazar a los extraños, siempre tienen un lametón preparado para todo el que se acerque.