Posteriormente serán favoritos de las cortes imperiales de Austria y su buen nombre se extenderá por toda Europa. La reina María Antonieta (de origen austriaco) poseía un Leonberger que medía más de un metro. Sin embargo Werner Jocker en 1961 presentó en el Instituto de Cría e Investigación Genética y Psicología de la Universidad de Munich una tesis bajo la dirección del profesor H. Bauer, en cuyo trabajo, a parte de las consideraciones generales sobre la domesticación del Leonberger, desarrolla un estudio sobre la historia de la raza, del que se puede extraer lo siguiente: " En Leonberg, Heinrich Essig (1808-1889), gran amante de los animales, consejero municipal de su ciudad, gozaba de una buena reputación en Alemania y en ocasiones de criadores de otros países. Su criadero llegó a ser muy famoso." Essig habría comprado una perra de raza Terranova de tipo Landseer y la cruzó con un ejemplar macho de raza San Bernardo de pelo largo. Los descendientes fueron reproduciéndose en estricta consanguinidad, pero Essig buscaba especialmente el color blanco, por lo que esta descendencia obtenida la cruzó con un gran macho de la raza Montaña de los Pirineos que casualmente poseía, y de esta manera el primer ejemplar "verdaderamente" Leonberger, según Essig, nacía en el año 1846. Según Kraus, el primer nombre utilizado para sus ejemplares era "Leonbardiner", y no Leonberger. Genéticamente parece imposible obtener el manto leonado, máscara negra a partir de un Landseer (negro y blanco), de un San Bernardo pelo largo y un Montaña de los Pirineos.