Así ocurre en la hoguera de San Juan, donde se queman los malos augurios en forma de objetos del pasado y se piden los deseos al mar. Ocurre así, especialmente en la forzosa adaptación de esta fiesta religiosa y pagana en la Playa de Las Canteras donde miles de flores y monedas se tiran al mar, un mar especial, crecido y en calma, como consecuencia del acercamiento de la tierra al sol. Aquí, la necesidad de evitar el deterioro de la playa, lugar elegido tradicionalmente para las hogueras, implica su prohibición absoluta; la celebración se convierte en una romería masiva de jóvenes y mayores hasta la orilla, donde hacen la ofrenda y muchos se atreven con un baño "que quita los males" según los que lo han probado.
Luego hay tiempo, hasta la madrugada, para disfrutar de los fuegos artificiales y de las parrandas en las que no faltan la comida y la bebida que matan el frío.
Luego hay tiempo, hasta la madrugada, para disfrutar de los fuegos artificiales y de las parrandas en las que no faltan la comida y la bebida que matan el frío.