Tristeza, llanto, dolores de cabeza, estómago y espalda sobre todo. Tensión nerviosa y falta de concentración son características muy sintomáticas. A esto se añada que los médicos no encuentran motivo justificado para estos estados, y evidentemente, a partir de ahí, ya tenemos el caldo de cultivo para que se sumen los problema de relación de pareja, con secuelas tales como la impotencia o inapetencia sexual. Los mareos, la perdida de memoria. La desgana o desinterés por la vida aparecen en escena, y como consecuencia llegan problemas laborales, y económicos, bien sazonado todo ello con enormes disputas familiares. El resultado es una crisis personal, en la que lo más difícil, es detectar la causa. En una palabra la persona ha perdido su vibración energética habitual y todo se viene en su contra.
El hecho de que todos tengamos uno o dos de estos síntomas no significa que estemos cogidos por el mal de ojo; deben coincidir muchos de todas estas características y así y todo debemos cerciorarnos del aojamiento se ha producido.
El hecho de que todos tengamos uno o dos de estos síntomas no significa que estemos cogidos por el mal de ojo; deben coincidir muchos de todas estas características y así y todo debemos cerciorarnos del aojamiento se ha producido.