¡Papa!, ¡papa!, ¡Cómprame un sombrero!
- ¡Cállate! o te pego una torta que te dejo sin cabeza.
- Sí, claro, para no comprarme el sombrero, ¿verdad?
- ¡Cállate! o te pego una torta que te dejo sin cabeza.
- Sí, claro, para no comprarme el sombrero, ¿verdad?
y dice que tiene 82 años, o es que se ha quedado conmigo?
pues no se, que decirte, hay jubilados muy marchosos y puestos en estas tecnologías, yo lo se por mi mi mujer, que en su trabajo hay un montón de abuelos con su ordenador en la habitación, conectados a internet.