En el siglo XIX los pescadores de la isla de Terranova utilizaban un tipo de perro que les ayudaba en sus labores. Con el tiempo, algunos de estos ejemplares viajarían hasta el Reino Unido. Aquellos canes de Terranova poseían dos tamaños bien distintos, unos eran conocidos como Terranova y los otros, de menor talla y pelaje corto, como perro de St. John. Es a esta variedad a la que se considera como ancestro del actual Labrador Retriever.