Compañero infatigable, el Fox Terrier Chileno durante los siglos XVIII y XIX, la raza se desarrolló en los "fundos" del centro- sur de Chile, aclimatándose fácilmente a una vida rústica, muchas veces de "caballeriza". Es así que, tanto campesinos como latifundistas tuvieron ocasión de compartir con este pequeño gran perro, por lo que nunca durante ese período de nuestra historia se le identificó con una clase o casta social determinada.
A fines del siglo XIX y la Revolución Industrial muchos campesinos emigran a las ciudades, llevando consigo sus familias y sus Fox Terriers Chilenos. Rápidamente logra adaptarse a la vida urbana, siendo utilizado en las nuevas industrias y en los nuevos asentamientos humanos (cités) para el exterminio de ratas. Debido a este último factor, es que a los Fox Terrier Chilenos se les identificó durante casi todo el siglo pasado con la clase obrera-proletaria del país, elemento que jugó en su contra frente a quienes comenzaban a dar los primeros pasos para establecer la actividad cinófila en Chile, en su mayoría inmigrantes y miembros de la burguesía de la época, quienes se interesaron más en la internación y desarrollo de razas extranjeras que en lograr el reconocimiento del Fox Terrier Chileno.
A fines del siglo XIX y la Revolución Industrial muchos campesinos emigran a las ciudades, llevando consigo sus familias y sus Fox Terriers Chilenos. Rápidamente logra adaptarse a la vida urbana, siendo utilizado en las nuevas industrias y en los nuevos asentamientos humanos (cités) para el exterminio de ratas. Debido a este último factor, es que a los Fox Terrier Chilenos se les identificó durante casi todo el siglo pasado con la clase obrera-proletaria del país, elemento que jugó en su contra frente a quienes comenzaban a dar los primeros pasos para establecer la actividad cinófila en Chile, en su mayoría inmigrantes y miembros de la burguesía de la época, quienes se interesaron más en la internación y desarrollo de razas extranjeras que en lograr el reconocimiento del Fox Terrier Chileno.