En el siglo XIII, Luis IX de Francia, regresando de una cruzada al norte de África, llevo consigo ejemplares del que después se lo llamó el perro gris de Saint Louis, muy utilizado en Francia para el rastreo y captura de piezas en los bosques. Esta raza no convivía con los otros perros, vivía con sus cuidadores, lo cual puede explicar la unión con hombre y la necesidad de estar en familia de los Weimaraners actuales. En el siglo XV, otros perros grises fueron llevados a Europa desde Asia. Finalmente el Gran Duque Carl August, un apasionado de todo perro de caza, selecciona la raza, busca y encuentra viejas líneas francesas, y siguiendo la tendencia de la época, un perro versátil y ágil, y las cruza probablemente con pointers españoles y algunas otras razas. De estas cruzas surge el Weimariano de pelo largo, que fue aceptado oficialmente por el club alemán en 1935.