Como hemos comentado, los ácidos grasos esenciales presentan un papel importante como antiinflamatorios no sólo en la piel, sino también en los procesos inflamatorios articulares.
La glucosamina es un aminosacárido y es la principal precursora para la síntesis de glucosaminoglicanos, tanto en el cartílago, como en la zona sinovial.
El cuerpo es capaz de sintetizar la glucosamina, pero en situaciones en las que se requiere rápidamente y en elevadas cantidades (como en la osteoartritis) un aporte externo de esta sustancia puede ser básico. La condroitina o condroitín sulfato estimula la formación de cartílago e inhibe la actividad de degradación en el cartílago.
Tanto la glucosamina como la condroitina son considerados condroprotectores (protectores del cartílago) por favorecer la formación/regeneración del cartílago articular.
Por último, los antioxidantes (vitamina C, vitamina E...) ayudan a reducir al mínimo la acción de los radicales libres tóxicos, implicados en la formación de la osteoartrosis, mejorando la sintomatología.
La glucosamina es un aminosacárido y es la principal precursora para la síntesis de glucosaminoglicanos, tanto en el cartílago, como en la zona sinovial.
El cuerpo es capaz de sintetizar la glucosamina, pero en situaciones en las que se requiere rápidamente y en elevadas cantidades (como en la osteoartritis) un aporte externo de esta sustancia puede ser básico. La condroitina o condroitín sulfato estimula la formación de cartílago e inhibe la actividad de degradación en el cartílago.
Tanto la glucosamina como la condroitina son considerados condroprotectores (protectores del cartílago) por favorecer la formación/regeneración del cartílago articular.
Por último, los antioxidantes (vitamina C, vitamina E...) ayudan a reducir al mínimo la acción de los radicales libres tóxicos, implicados en la formación de la osteoartrosis, mejorando la sintomatología.