Ese mismo año, la junta directiva de la ECSCA se reunió en las granjas Giralda (Giralda Farms), en Madison, Nueva Jersey, y Geraldine Dodge presentó la moción para que, a los dueños de Cocker ingleses, como política y requisito para ser miembros de la ECSCA, no se les pemitiera criar perras del tipo estadounidense (americano). Allí también se resolvió objetar la exhibición de la variedad estadounidense en la categoría inglesa y se definió como Cocker Spaniel inglés al "perro o perra de la raza Cocker Spaniel cuyo pedigrí se puede remontar en todas las líneas a perros o perras que fueron registrados en el Kennel Club inglés (o elegible para exportación) en o antes del 1 de enero de 1930".