Ocurrió durante la II Guerra Mundial y aunque suene raro, este eslogan estaba destinado a ser la última línea de defensa de los británicos.
Poco antes de empezar la guerra y cuando ésta parecía ya inevitable, el gobierno británico encargo al Ministerio de Información que se ocupara de la propaganda bélica destinada a la población.
Poco antes de empezar la guerra y cuando ésta parecía ya inevitable, el gobierno británico encargo al Ministerio de Información que se ocupara de la propaganda bélica destinada a la población.