Entre el 1300 y el 1400 los beagles alcanzaron un elevado grado de popularidad entre los monarcas británicos. Eduardo II y Enrique VII ya tenían jaurías de Glove Beagles, llamados así por su reducido tamaño, cabían en un guante e Isabel I tenía Beagles que solamente medían 22 centímetros. Las jaurías de sabuesos eran populares en casi todas las grandes propiedades campestres. Hacia el 1400, los Beagles ya se habían extendido por Gran Bretaña, Italia, Grecia y Francia aumentando así su popularidad.