No cabe duda de que todos los galgos se han originado de un mismo perro, evolucionando según la región donde se reproducían. Y así, la irregularidad del terreno montañoso que anida en Afganistán, con continuos cambios bruscos climáticos, le dio al galgo afgano la particularidad que lo distingue de los demás galgos: la articulación en la cadera con eje de rotación, para poder volver sobre sus cuartos traseros con la rapidez y agilidad necesarias para seguir a sus presas.