Las abejas fósiles más antiguas son la Cretotrigona prisca de Nueva Jersey, Estados Unidos, de edad Cretácea, miembro de la subfamilia Meliponinae. Más recientemente se encontró otra abeja fósil aun más antigua, del Cretáceo temprano y con caracteres más primitivos que la relacionan con las avispas. Se la denominó Melittosphex burmensis y se calcula que su edad es de alrededor de 100 millones de años.[2] Tiene caracteres especializados, apomorfias, típicos de Anthophora o sea de abejas, pero además conserva dos caracteres ancestrales o plesiomorfias de las patas (dos espolones tibiales y un basitarso delgado) que muestran su carácter evolutivo de transición entre las abejas y otros grupos de himenópteros.