Las primeras investigaciones policiales acerca de este caso de desaparición de menores condujeron pronto a la casa que el ingeniero compartía con sus cómplices. Allí se encontraron unas fotografías de 100 niños muertos y las ropas que muchos de ellos llevaban cuando desaparecieron. Asimismo se hallaron los restos de dos cadáveres en una tinaja azul. Sus víctimas eran niños, de los que, según parece, abusaba sexualmente. La policía encontró en su casa los cadáveres en descomposición de tres menores, un álbum de fotos de niños y cinco sacos con ropa y zapatos de decenas de desaparecidos.