A los dieciséis años Charlie deja la escuela y entra a trabajar cargando y descargando camiones en una bodega que está cerca de casa Caril, lo que le permite verla todos los días. A pesar de que Caril es aun muy joven para conducir, Charlie decide enseñarla, eventualmente sufren un accidente menor pero, como el padre de Charlie es copropietario del automóvil se ve obligado a pagar los daños lo que causa un fuerte enfrentamiento entre padre e hijo. El pleito pasa a mayores y finalmente su padre echa de casa.