Su paso por la escuela fue traumático, su inteligencia era normal pero su fuerte miopía que no le fue diagnosticada hasta los quince años y las constantes burlas de sus compañeros por un defecto en su habla y sus piernas arqueadas, y de bajo aprovechamiento, le perjudicaron en sus relaciones convirtiéndose en un chico peleón. Su única fuente de autoestima durante la época escolar fue la gimnasia.