Pronto encontraría su muerte, en el año 37, cuando se encontraba en la casa de un amigo llamado Lúculo, moriría estrangulado por Macrón –capitán de los pretorianos– a la edad de 78 años. Había sido emperador de los romanos durante 23 años. Sin embargo, las causas de su muerte son diversas: la primera, el posible estrangulamiento con su propia almohada, la segunda, el posible envenenamiento por Cayo (conocido luego como el emperador Calígula), la tercera, posible muerte por inanición (habrían provocado que se muera por falta de alimentos). Sea como fuere, con el cuerpo aún caliente, en las calles la gente ya pedía a gritos «iTiberio al Tíber!», desahogando así su odio para con un emperador maldito.