Su violencia no conocía límites: ordenó la muerte de su ministro cómplice (además de “brazo ejecutor”) Sejano. La medida se extendió a toda su familia, incluida una niña de once años, a quien ordenó violar antes de su ejecución, ya que las leyes prohibían condenar a muerte a las vírgenes.
A su vez, también condenó a la hija de un senador, Marco Sexto, por negarse a tener relaciones sexuales. Malonia, que así se llamaba, anunció su suicidio antes que yacer con «ese viejo sucio y repugnante». Tiberio, jugándoselo todo para conseguir aquella virgen, acusó a la hija y al padre de incesto, condenando a ambos según las leyes. Una vez con el camino más despejado, Tiberio quiso abusar de su prisionera quien, ante el ataque del César, se resistió violentamente, cediendo tan sólo a un cunilinguo de Tiberio. Fue después de esta humillación cuando Malonia anunció su suicidio antes que yacer con «ese viejo sucio y repugnante». Así, regresó a su casa y se atravesó el corazón con un puñal, no sin antes maldecir al viejo emperador.
A su vez, también condenó a la hija de un senador, Marco Sexto, por negarse a tener relaciones sexuales. Malonia, que así se llamaba, anunció su suicidio antes que yacer con «ese viejo sucio y repugnante». Tiberio, jugándoselo todo para conseguir aquella virgen, acusó a la hija y al padre de incesto, condenando a ambos según las leyes. Una vez con el camino más despejado, Tiberio quiso abusar de su prisionera quien, ante el ataque del César, se resistió violentamente, cediendo tan sólo a un cunilinguo de Tiberio. Fue después de esta humillación cuando Malonia anunció su suicidio antes que yacer con «ese viejo sucio y repugnante». Así, regresó a su casa y se atravesó el corazón con un puñal, no sin antes maldecir al viejo emperador.