FREILA: Sin embargo, más allá del crimen cometido para poder...

Sin embargo, más allá del crimen cometido para poder acceder al poder, Tiberio fingió no desear esa posición, hasta el punto de sentirse verdaderamente presionado para que tomara el mando del Imperio, al cual accedió casi de “mala gana”. Una vez en el poder, prosiguió su etapa de abulia personal combinada con medidas de gobierno tendientes a sanear la vida romana y, al mismo tiempo, “hacer feliz a su pueblo”. En este sentido, se caracteriza por realizar medidas paradigmáticas como, por ejemplo, la que prohíbe terminantemente que se levanten templos en su honor, o que se cincelen estatuas con su figura, o que se reproduzca su rostro en retratos, entre otras en esta dirección. Tiberio evitó que se le coloque junto a los dioses como parte del panteón de las divinidades. Se estima que admitía las críticas, ello se evidencia en sus propias palabras: «En un Estado libre, la palabra y el pensamiento debían ser libres».