Su gran conocimiento del entorno - en buena medida bosques comunales - le permite disponer de estos materiales, que tala con hacha en la época y de la forma que su larga experiencia le ha enseñado como más conveniente. Aunque hay diferencias de unas variedades a otras, generalmente lleva a cabo el talado entre diciembre y febrero, con luna menguante, aunque en caso de necesidad también lo hace en creciente. La siguiente operación es el descortezar los troncos o las ramas de los árboles, lo que se lleva a cabo con azuelas. A continuación procede al traslado, a su taller o a alguna instalación contigua, para su secado, respetando el comportamiento de cada madera, hasta lograr "que se asiente".