Se inició en el trabajo del cristal en 1983 con Antonio Gómez en su taller de Santutxu en Bilbao, despertando lo que posiblemente era su vocación. El maestro, a su jubilación en 1987, le ragaló toda la maquinaria de su taller, de notable antigüedad, pro “que realizaba muy bien el trabajo”, lo que le permitió reducir la inversión inicial para poner en marcha su propio estudio. Se desplazó a Vitoria-Gasteiz, montando un taller y tienda, durando su estancia seis años.