El vidrio se obtiene mediante la fusión y posterior solidificación de una mezcla de productos vitrificables (sílice más alumina) básicos o estabilizantes (calcio) y fundantes (óxido de sodio o potasa). La proporción necesaria del primero es del 69 a 75%, del segundo entre el 11 y 16% y del tercero los restantes 10 al 15%.