El hombre en su afán de disponer de productos que imitaran las variadas vitrificaciones que ofrece la naturaleza, desarrolló, a lo largo de la historia, diversas tecnologías que le permitieran su obtención. Pero fue la invención de la técnica del soplado del vidrio, posiblemente en la siria Sidón o en Egipto, 30 años a. C, la que supuso una auténtica revolución al posibilitar la fabricación de los más diversos objetos de esta sustancia, que podían competir con las producciones de cerámica y metal que eran las habituales de la época entre los utilizados para el uso doméstico y decorativo.