La artesana dispone de un taller donde se encuentran los medios productivos necesarios como mesas, hornos, pinceles, disolventes, pinturas y lacas así como notable número de plantillas, libros y revistas especializadas. Además cuenta con un almacén donde se depositan objetos de vidrio en parte decorados. Los productos básicos que necesita para su trabajo los compra habitualmente en el mercado de su entorno aunque en el caso de algunas lacas se ve obligada a acudir a los comerciantes estadounidense.