En opinión de esta artesana para dominar el oficio de decoración de objetos de vidrio además de excelente pulso y sentido de la armonía de los colores es necesaria una buena dosis de paciencia e imaginación, así como curiosidad para observar los cambios en las preferencias de los posibles demandantes en cuanto a motivos y colores.
En 1984 estableció su propio taller en el barrio donostiarra de Amara.
En 1984 estableció su propio taller en el barrio donostiarra de Amara.