Karmele López Domínguez desde su juventud mostró interés por el vidrio, habiendo mantenido a lo largo de su vida estrecha relación con las artes plásticas. Su formación en el tratamiento de este material es, en buena medida, la propia de un autodidacta, siendo fundamental su estudio de libros y documentos especializados y la observación de cuantas actividades guardan relación con sus aficiones.