FREILA: El mismo Guilles contó en alguna ocasión como disfrutaba...

El mismo Guilles contó en alguna ocasión como disfrutaba visitando la sala donde los chicos eran a veces colgados de unos ganchos. Al escuchar las súplicas de alguno de ellos y ver sus contorsiones, Guilles fingía horror, le cortaba las cuerdas, le cogía tiernamente en sus brazos y les secaba las lágrimas reconfortándole. Luego, una vez se había ganado la confianza del muchacho, sacaba un cuchillo y le segaba la garganta, tras lo cual violaba el cadáver.