En 1980, Constanzo comienza a vender sus servicios como mayombero en Miami, trasladándose posteriormente a México, donde tiene un gran éxito con sus trabajos de magia negra. Su excelente reputación entre las altas esferas le sería debida a los poderes mágicos que le eran atribuidos, al misterio que continuamente le rodeaba y a su carismática personalidad.