ÁGUILA VOCINGLERA
Estas águilas emiten un grito fuerte y estridente que lanzan con frecuencia. Por eso se las llama la voz de África. Son territoriales, aunque no defienden su territorio como otras aves rapaces. Viven en parejas y no emigran, si no son obligadas por grandes causas naturales. El cuello y la cabeza tienen un plumaje blanco o gris muy claro.
El macho y la hembra realizan vuelos nupciales. Vuelan largo rato con las garras entrelazadas. Fabrican su nido en lo alto de lor árboles. Los polluelos, cuya pluma es de color pardusco, necesitan gran cantidad de alimentos hasta iniciar su primer vuelo. Hasta los tres meses no abandonan el nido.
La alimentación se basa sobre todo en la pesca, aunque también cazan pequeños mamíferos y aves. Pescan a cualquier hora del día, si bien la mayor parte del tiempo lo pasan en sus puestos de vigia. Guando las presas son grandes las arrastran primero hacia la orilla. A veces arrebata las presas de los pelícanos.
Para pescar se dejan caer a gran altura como verdaderos torpedos. Atrapan el pez con sus aceradas y curvas garras. A veces sólo rozan el agua y otras se sumergen hasta un metro, cayendo desde mucha altura para atrapar su presa.
Estas águilas emiten un grito fuerte y estridente que lanzan con frecuencia. Por eso se las llama la voz de África. Son territoriales, aunque no defienden su territorio como otras aves rapaces. Viven en parejas y no emigran, si no son obligadas por grandes causas naturales. El cuello y la cabeza tienen un plumaje blanco o gris muy claro.
El macho y la hembra realizan vuelos nupciales. Vuelan largo rato con las garras entrelazadas. Fabrican su nido en lo alto de lor árboles. Los polluelos, cuya pluma es de color pardusco, necesitan gran cantidad de alimentos hasta iniciar su primer vuelo. Hasta los tres meses no abandonan el nido.
La alimentación se basa sobre todo en la pesca, aunque también cazan pequeños mamíferos y aves. Pescan a cualquier hora del día, si bien la mayor parte del tiempo lo pasan en sus puestos de vigia. Guando las presas son grandes las arrastran primero hacia la orilla. A veces arrebata las presas de los pelícanos.
Para pescar se dejan caer a gran altura como verdaderos torpedos. Atrapan el pez con sus aceradas y curvas garras. A veces sólo rozan el agua y otras se sumergen hasta un metro, cayendo desde mucha altura para atrapar su presa.