Hans no podía recibir satisfacción sexual de una forma normal, pero podía actuar si se cumplían ciertos prerrequisitos. Para él era necesario yacer desnudo en la bañera, mientras Martina, también desnuda, pero llevando puesta una bata abierta, sostenía su cabeza bajo el agua, al mismo tiempo que le ofrecía una manzana verde. A cada uno lo suyo.