El día después de los asesinatos, Charlene Gallego fue interrogada por la policía. Les dijo muy poco además de contarles que se había emborrachado la noche anterior y no podía recordar nada de lo que había ocurrido. La policía no tenía idea de que estaban involucrados en la investigación de un asesinato. Sólo sabían que tenían un reporte de dos estudiantes que habían abandonado la cena de la fraternidad bajo circunstancias sospechosas.