Su proceso duró dos años. El público cambió su preocupación de la reciente guerra por el juicio del hombrecito calvo, barbudo que negaba con calma, bromeaba con cinismo y daba en todo momento muestras de la más delicada cortesía. En su celda recibía obsequios y propuestas por parte de admiradoras. En las elecciones de 1919, cuatro mil franceses propusieron a Henry como candidato.