La policía calculó que había asesinado a 300 mujeres, cifra exagerada. El nunca confesó su culpabilidad, aunque la verdadera cifra pudiera rondar los 60 asesinatos. Había sufrido varias condenas por fraude y estafa. Decidió utilizar el procedimiento del anuncio matrimonial, lo que era un medio seguro para conquistar a mujeres solas y frustradas. Con su encanto especial las convencía para que le dejasen su fortuna, después las asesinaba en su "Villa Ermitage" donde había pasado la luna de miel con ellas. En una estufa incineraba sus cuerpos descuartizados aunque nunca se encontraron, sí se hallaron algunos de los enseres de las infelices mujeres. La familia de una de las desaparecidas dio con la identificación de Henry como responsable de su muerte.