Catalina de los Ríos y Lisperguer (1604-1665), hija de Catalina Lisperguer, nieta de Águeda Flores y biznieta de Elvira de Talagante, reivindicará, dicha ascendencia híbrida a través de la estrecha alianza con su criada machi, depositaria de las tradiciones religiosas chamanísticas del pueblo mapuche. Catalina, llamada Quintrala por el arrebatador rojo de sus cabellos, fue juzgada implícitamente por brujería, su destino como presunta hechicera es inseparable de la sombra de su congénere autóctono.