FREILA: Pese a todo el demonio no se aparecía al marqués que...

Pese a todo el demonio no se aparecía al marqués que comenzaba a desarrollar un perverso placer sexual ante las torturas y sufrimientos de los niños y adolescentes maltratados gozando increíblemente al lacerarlos y mutilarlos., Guilles de Rais también gustaba de otras practicas nefastas sobre los cuerpos sin vida de los infantes, así mismo desarrolló la tendencia a coleccionar las cabezas más bellas de sus víctimas, que hacía peinar y maquillar para posteriormente decorar su habitación con ellas; era muy común que el Marqués y su séquito de esbirros organizasen concursos para elegir a la cabeza más hermosa que se emplearía después para la necromancia.