Confiesa además otros asesinatos cometidos así como “un deseo irresistible de comer carne cruda las noches de luna llena” y comer sus propios excrementos (por dios!). Sin miedo… le fascinaba bailar desnudo durante las noches de luna llena.
Declaró que a un niño de tan solo 4 años le flageló hasta que su sangre corrió por sus piernas, le cortó las orejas, nariz y ojos, le destripó y cogió su sangre para bebérsela, lo desmembró y se preparó un estofado con la parte más tierna.
Eso no es todo amigos, a un joven vagabundo lo secuestró durante dos semanas, le obligó a hacer toda clase de actos coprófagos, masoquistas y sádicos, intentó cortarle el pene con unas tijeras (buaah) pero tal era su sufrimiento que arrepentido le dio 10 dólares y le dejó marchar.
Cuando se le preguntaba la cifra exacta de sus víctimas respondía sonriendo: “por lo menos 100” (lo que sí es seguro un total de 15 inofensivos niños).
Declaró que a un niño de tan solo 4 años le flageló hasta que su sangre corrió por sus piernas, le cortó las orejas, nariz y ojos, le destripó y cogió su sangre para bebérsela, lo desmembró y se preparó un estofado con la parte más tierna.
Eso no es todo amigos, a un joven vagabundo lo secuestró durante dos semanas, le obligó a hacer toda clase de actos coprófagos, masoquistas y sádicos, intentó cortarle el pene con unas tijeras (buaah) pero tal era su sufrimiento que arrepentido le dio 10 dólares y le dejó marchar.
Cuando se le preguntaba la cifra exacta de sus víctimas respondía sonriendo: “por lo menos 100” (lo que sí es seguro un total de 15 inofensivos niños).