Rifkin no utilizaba siempre las mismas herramientas para ejecutar a sus víctimas: Jane Doe (una mujer no identificada) y Maryann Ho-lloman recibieron golpes mortales realizados con un recipiente de pintura. Tampoco desechaba los cuerpos de la misma manera y cuando estrangula a Iris Sánchez, en abril de 1992, la esconde debajo de un colchón y allí la encuentra la policía. En mayo de ese mismo año atrapa a Anna López y arroja su cuerpo en el bosque de Brewster. Su próxima "presa" fue Jenny Soto, quien trató desesperadamente de defenderse y rasguñó la cara de su agresor, ante lo cual Rifkin le quebró el cuello. Tres meses después asesinó a Leah Evens y dejó su cuerpo en North-ampton.