El descubrimiento de un nuevo cadáver conmocionó a la ciudad, ya que la suma de mujeres asesinadas ascendía a 8 en solo 5 semanas. La desafortunada víctima era una mujer de 84 años y sufrió terribles golpes en el rostro, fue obligada a ingerir soda caústica- tenía la garganta y la boca totalmente abrasadas-, y torturada hasta la muerte. También hubo un robo asociado, que ascendió a la suma de 500 francos. Hasta el momento, la policía estaba desorientada, pues el móvil de los homicidios parecía ser el robo pero las sumas sustraídas eran de escasa importancia, por lo que los investigadores trazan un perfil del posible atacante, trabajo bastante complejo pues los crímenes no encajaban en ningún patrón conocido: no existía un móvil sexual pero sí era altamente importante el sadismo, la ferocidad y la impiedad de que eran objeto las mujeres atacadas.