En el verano de 1992, Paul comenzó a abusar de Karla fisícamente, fue muy duro, aún así y con importantes hematomas en los ojos y cuerpo, Karla toleraba su cruel comportamiento, no le dejó. Un año después y tras el maltrato que le propinaba a su barbie, nuestro Ken la llevó al límite. En 1993, los padres de Karla intervinieron y la persuadieron a refugiarse en el hogar de uno de los amigos de su Lori, que era policía de Toronto, quien la llevó al hospital. La investigación policial a Paul se intensificó y se entrevistaron con Karla, por la clase de preguntas que le hicieron, ella entendió que la policía había atado cabos con las violaciones y asesinatos, nerviosa confesó.