A principios de los 80, reclutaron a Paul y a su amigo en el negocio de Amway, donde aprendió técnicas comerciales que incorporó en muchas de las facetas de sus relaciones personales, estudió libros y cintas de expertos motivado por la idea de convertirse en rico y famoso, la verdad es que no hizo mucho dinero. Por las noches visitaba los locales en busca de flirteos contando fantásticas historias sobre él a cualquier muchacha que fuera lo bastante ingenua de creer sus mentiras y dispuesta a abrirse de piernas.