Cuando ya parecía que el asesino en serie iba a salirse con la suya, los investigadores se encontraron con un archivo que no estaba relacionado con el caso y en el que una prostituta describía un ataque sufrido. En el se describía como un cliente contrató sus servicios y cuando estuvo con ella le propinó un golpe en la cabeza que la dejó tendida en el suelo. Por suerte pudo escapar y describir los hechos a la policía. También comentó que mientras le había practicado sexo oral, no había conseguido que el hombre tuviese una erección.