Un mes más tarde, otra mujer, su cuerpo fue encontrado cubierto por un arbusto y bolsas de plástico cubrían su cabeza.
Víspera de Navidad, otro cuerpo, como siempre de una prostituta y de ese modo fueron apareciendo cuerpos de mujeres a cuentagotas, las víctimas de Robert Lee Yates aparecían poco a poco pero sin cesar.
En el 98 uno de los policías que detuvieron a Yates se lo vuelve a encontrar en una zona frecuentada por prostitutas. Ante el interrogatorio, Yates contesta que el padre de una de las chicas lo envía para que se la lleve a casa y la joven afirma que lo conoce, por lo que el policía poco puede hacer.
Víspera de Navidad, otro cuerpo, como siempre de una prostituta y de ese modo fueron apareciendo cuerpos de mujeres a cuentagotas, las víctimas de Robert Lee Yates aparecían poco a poco pero sin cesar.
En el 98 uno de los policías que detuvieron a Yates se lo vuelve a encontrar en una zona frecuentada por prostitutas. Ante el interrogatorio, Yates contesta que el padre de una de las chicas lo envía para que se la lleve a casa y la joven afirma que lo conoce, por lo que el policía poco puede hacer.