La muerte de siete mujeres a finales del verano de 1997 renovó los temores entre los ciudadanos, la posibilidad de que el asesino de River Green actuara de nuevo volvió a ser barajada. Pero todo era una especulación alimentada por la leyenda de Gary Leon Ridway, en gran medida por el número de asesinatos y por el hecho de que las víctimas también eran prostitutas. Pero solo era eso, simple especulación, ya que el modus operandis estaba siendo marcadamente diferente. De todos modos la policía consideró esa posibilidad empujada por el hecho de que algunos asesinos en serie han cambiado conscientemente su manera de actuar.